2 de octubre de 2013

Los años perdidos

No sé a quién echarle la culpa del desastre económico que sufre España. Rajoy el Nefando, como presidente y jefe de Montoro, De Guindos, Báñez, Mato… y todos los miembros de un gobierno incompetente e ineficaz para gestionar la situación de crisis, pasará a la historia por su ineptitud.  
La política de rentas nos devuelve al siglo pasado, a su primera mitad, y nos empobrece hasta unos límites inmorales. La subida de impuestos alargará la salida de la crisis hasta el día del Juicio Final, por la noche. La reforma de la administración se acomete congelando el sueldo de los empleados públicos. La reforma laboral consiste en crear mano de obra barata. Por último, lo más grave, la herida que más sangra, es el recorte en las pensiones de jubilación.
El 2014, el séptimo año de la crisis, será otro año perdido gracias a los nuevos presupuestos. La deuda pública puede llegar al 100% del PIB, el déficit fiscal será uno de los más altos de la eurozona y el desempleo seguirá asfixiando a la cuarta parte de la población activa. Cierto es que se han estabilizado algunos desequilibrios económicos relacionados con el sector exterior y con las cuentas de las Autonomías, pero a qué precio. Paro y destrucción del tejido productivo, en apenas cinco años han desaparecido 20.000 industrias.
La bajada de salarios y los recortes en el sector público reducen el consumo interno y hacen que se contraiga el PIB, algo que no contrarrestan, ni de lejos, las exportaciones. El hachazo a los salarios y a las pensiones ha decapitado el Estado del Bienestar. El “muerto” más importante es la Seguridad Social porque las bases de cotización de sus afiliados no dejan de caer, aunque también tiene un lado bueno, bueno para las multinacionales establecidas en España, que necesitan mano de obra barata para exportar.
Los ciudadanos soportamos unos tipos de interés real tan elevados que anulan todos los esfuerzos que nos vemos obligados a realizar para poner en marcha el país. Por decirlo en unos pocos datos: entre los años 2007 y 2012, España ha sido el país de la UE en el que más ha crecido el gasto público en relación al PIB: 8,8 puntos. Esto significa que, pese a los durísimos ajustes, no hay recuperación, la política monetaria que se lleva a cabo no sirve para empujar el crecimiento económico.
Hemos perdido un tiempo precioso y seguiremos así indefinidamente si no se aplican otras medidas más eficaces. La competitividad no debe basarse exclusivamente en los costes salariales. Las exportaciones no deben fundamentarse en salarios bajos. Así nunca alcanzaremos un nivel de vida digno. Aunque vistas las actuaciones del gobierno de Rajoy el Nefando, tal vez este sea el auténtico propósito de las medidas que adopta.