9 de octubre de 2013

Lo que se nos viene encima. Capítulo 5

El crecimiento rápido y sin ninguna regularización se construyó sobre el sector financiero. El crédito se expandió rápidamente, se realizaron apuestas muy arriesgadas y solo una parte de ellas se canalizaron hacia inversiones productivas en la industria. Entonces explotó la burbuja. La liquidez desapareció y la economía real entró en un círculo vicioso: tener que pagar las deudas insostenibles a través de una austeridad que hace que la inversión vuelva a caer en picado, que la ratio deuda/ingresos se mantenga prohibitivamente alta y que el crecimiento se vuelva negativo.
¿Cómo se está intentando revertir esta situación? De ninguna manera. Las medidas que se adoptan van encaminadas a que la situación se perpetúe. Los gobiernos y los bancos centrales financian a los bancos para reflotar el sector financiero, el único sector que se halla en proceso de recuperación y vuelve a crecer, mientras que la economía real no deja de menguar.
Especialmente cruda es la situación en lo que se ha dado en denominar “la periferia de la zona euro”, aquí se encuentra España. La imposibilidad de la devaluación por culpa de la unión monetaria, junto con la carga desproporcionada del ajuste que cae sobre los países deficitarios, garantiza una depresión muy larga. Esto es precisamente lo que quiere decirse con el eufemismo de crecimiento negativo y elevado endeudamiento.
Este fenómeno ya se dio por primera vez en la década de 1930, pero no hemos aprendido nada desde entonces y seguimos empeñados en cometer los mismos errores. Errores que también benefician a los de siempre.

1 comentario:

Fran-ja dijo...

Da miedo. Ojalá te equivoques pero tus juicios siempre son ponderados. Solo queda esperar un milagro y yo no tengo fe.