30 de octubre de 2013

Gracias

Durante más de tres años, he ido recopilando información para realizar un estudio que tiene como título previsto: Heroínas, mujeres que sí dejan huella.
He entrevistado a 96 mujeres de entre 67 y 99 años, mujeres que tienen en común haber sufrido la guerra y que se quedaron en la retaguardia ayudando a cuidar de la familia, la casa, ocupándose de las labores del campo y de los animales o trabajando mientras sus padres y hermanos luchaban y morían en el frente. Mujeres de pueblo y de ciudad que pasaron las durísimas privaciones que impuso la posguerra, que en muchos casos no pudieron acabar su etapa escolar porque había necesidades más urgentes que atender. Son mujeres que no se quejan, que mantienen la sonrisa puesta frente a la adversidad. Se trata de mujeres luchadoras, fuertes, a las que ni la vejez doblega.
Todas estas mujeres me han enseñado, de todas ellas he aprendido lecciones de humanidad, de superación, de supervivencia, de abnegación, de generosidad…
Ayer di por concluida mi ronda de entrevistas con un grupo de ancianas de la residencia La Inmaculada de Zaragoza. A ellas, y a las demás admirables mujeres que siempre me atendieron con cariño y ganas de colaborar, quiero agradecerles todo lo que me han regalado: su tiempo, su memoria y su afecto.
Gracias, de corazón.