18 de septiembre de 2013

Pensiones, desequilibrio, esperanza de vida y otras mentiras

Es la enésima vez que el Gobierno del PP se escuda en la crisis para imponer sus recortes en derechos sociales. Y lo hace con juego sucio y opacidad manifiesta, en aras de la sostenibilidad. Las mentes ¿pensantes? del Gobierno han previsto que entre los años 2027 y 2032 se incremente el gasto en pensiones porque se habrán jubilado los hombres y mujeres de la generación baby boom. La crisis ha agudizado el desequilibrio entre ingresos y gastos, desequilibrio que no se debe a un aumento del gasto público en pensiones, sino a que no hay ingresos suficientes. La solución al problema de las pensiones no está en una reducción de las expectativas de las pensiones futuras, sino en hallar la manera de acrecentar los ingresos. Recordemos que España es uno de los países que menos gasto dedica a pensiones, el 10,2% del PIB, la media de la Unión Europea es del 13,5%. Para colmo, el Gobierno se ha sacado de la manga el concepto “factor de equidad generacional”, según el cual, congelando las pensiones de sus abuelos o reduciendo los derechos de sus padres, se garantizan las pensiones de los jóvenes. Pero lo cierto es que para que los jóvenes de hoy tengan mañana una pensión decente, hay que ofrecerles un empleo con el que puedan cotizar lo suficiente.
Otra trola que intentan colarnos es que conviene reducir gastos en pensiones. Cuando lo que de verdad nos conviene a todos es que aumenten los ingresos del sistema de seguridad social, los contributivos de las cotizaciones y los de origen fiscal. Se ha utilizado el Fondo de Reserva de la Seguridad Social y ahora toca reponer lo sacado mediante ingresos contributivos que recaigan en todos los sectores sociales, y no solo en los trabajadores.
El PP quiere aprobar un cambio radical en el sistema de revalorización de pensiones que es arbitraria en la fijación de la cuantía e injusta, pues su consecuencia será la pérdida del poder adquisitivo. La revalorización actual según la evolución del IPC es transparente, porque depende de un indicador público que garantiza el poder adquisitivo como derecho y no como una concesión discrecional del Gobierno de turno. Tampoco es inflacionaria, ya que se determina sobre las previsiones iniciales del IPC, siempre a la baja. Sin embargo, la nueva fórmula del Gobierno se basa en la arbitrariedad y provocará un importante menoscabo económico a los jubilados, puesto que a igual inflación la revalorización está previsto que sea menor en momentos de crisis y mayor en momentos de bonanza.
Lo más grave es la mentira que nos cuentan: la nueva forma de revalorización no provoca la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas actuales, sino que garantiza el poder adquisitivo como hasta ahora. Entonces, si la fórmula de ahora es buena y funciona, ¿por qué cambiarla? ¿Porque la troika obliga?
La crisis no debe ser siempre la coartada para poner a la sociedad del revés, abusando de la mayoría absoluta. Estas nuevas medidas que intentan imponernos no deben ser recibidas con miedo y resignación. Nos jugamos el futuro, señoras y señores.