30 de septiembre de 2013

De qué crisis estamos saliendo

El concepto de recesión económica tiene diversas acepciones, según estemos en Europa o en Estados Unidos, pues no existe consenso para definir exactamente cuándo una economía entra en recesión y cuándo sale de ella.
En Europa, una economía entra en una recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos de caída del PIB, y sale de ella cuando encadena dos trimestres consecutivos de crecimiento positivo. En Estados Unidos se utiliza una amplia serie de variables que incluyen: empleo, consumo, producción industrial, pedidos y encuestas de opinión para evaluar la situación económica. Con esta técnica se evitan las falsas alarmas o datos manipulados que pueden confundir a los agentes económicos.
Utilizar solo el PIB para medir la entrada y salida de la recesión nos lleva a errores. Un ejemplo claro lo tenemos en España, que en 2011 cerró con un crecimiento ridículo del 0,1%, pese al cual todas las principales macromagnitudes mostraban una tendencia negativa, especialmente inversión, empleo y consumo.
Las últimas cifras de consumo son concluyentes. Las ventas minoristas hasta julio acumulan ya tres años de retroceso. La venta de automóviles en 2013, hasta agosto, ha caído más de un 10%, el número de hipotecas se ha desplomado. La renta disponible a lo largo de los últimos dos años retrocede más de un 15%. Todo esto indica que la salida de la recesión está muy lejos.
La tasa de inversión privada sobre PIB se sitúa un 40% por debajo de los valores anteriores a la crisis e indica cuánto tiempo habrá de pasar para recuperar las cifras de crecimiento potencial de la economía española. La restricción del crédito financiero para hogares y empresas sufría un descenso del 10% anual en junio, sin parangón en la UE. Falla el acceso a la financiación y el consumo se halla tan deprimido que la supuesta subida de las exportaciones apenas tiene impacto en la economía española. Por más que se empeñen en pintarnos de color rosa la situación que vivimos, las decisiones de consumo e inversión no van a cambiar y esto influye en la producción industrial, que suma más de tres años de caídas ininterrumpidas. Por si faltara algo, la tasa de empleo apenas llega al 50% y la de actividad ya va por debajo del 60%.
La economía española solo va bien para Montoro y De Guindos, porque hasta el más tonto es capaz de ver que tenemos crisis para rato.