19 de septiembre de 2013

Aspartamo

En 1999, The Independent publicó un artículo titulado “El mayor edulcorante del mundo está elaborado con bacterias modificadas genéticamente”, en el que se revelaba que Monsanto era consciente de la adición de aspartamo a los refrescos en Estados Unidos y que el aspartamo se elabora a partir de bacterias modificadas genéticamente.
Se ha hablado mucho sobre los efectos nocivos del aspartamo, pero ¿sabemos realmente qué es y cómo se elabora? Una patente de 1981 para la producción de aspartamo nos descubre todo lo que Monsanto estaba dispuesto a contar en 1999 antes de que su meteórico crecimiento requiriera de mayor prudencia.
La patente, titulada Proceso para la producción de aspartamo y acreditada a Bahl, Rosa y Blanco, resume el proceso de la siguiente manera:
“El edulcorante artificial aspartamo, un dipéptido con la fórmula Asp-Phe-me, se produce utilizando un microorganismo clonado. Un ADN que codifica un gran péptido estable compuesto por la secuencia repetitiva de aminoácidos (Asp-Phe) es insertado en un vehículo de clonación que a su vez se introduce en un microorganismo huésped adecuado. El microorganismo huésped se cultiva y el gran péptido que contiene la secuencia de repetición Asp-Phe es extraido. El grupo carboxilo libre del gran péptido es bencilado y luego hidrolizado a dipéptidos bencílicos Asp-Phe. Este dipéptido está metilado y, a continuación desbencilado para formar aspartamo”.
Esta jerga científica oculta un proceso inquietante:
1.) “Microorganismos clonados” (que la patente posterior revela que es E. coli genéticamente modificado) se cultivan en tanques cuyos entornos están adaptados para que les ayude a prosperar.
2.) Los bien alimentados cultivos E. coli defecan las proteínas que contienen ácido aspártico-fenilalanina un segmento de aminoácidos necesarios para crear el aspartamo.
3.) Las proteínas que contienen los segmentos Asp-Phe se ‘cosechan’ (es decir, ayudantes de laboratorio recogen las heces de las bacterias).
4.) A continuación, las heces son tratadas. Esto incluye un proceso de metilación (añadiendo un exceso de alcohol tóxico, metanol, para proteger el dipéptido).
Sin ser científico, el instinto le dice a uno que semejante engendro no parece muy recomendable para la salud humana, pero los autores de la patente no ocultan su creencia de que el aspartamo constituye un inocuo y nutritivo edulcorante:
“El aspartamo no solo es más dulce que la sacarosa, además es preferible como alimento a la sacarosa. Mientras que la sacarosa puede proporcionar al cuerpo un poco más de energía, el aspartamo está compuesto de aminoácidos, los bloques de construcción de las proteínas del cuerpo y como otras proteínas son desglosadas por las enzimas digestivas en el estómago a sus constituyentes aminoácidos proporcionando valor nutritivo. [...] Por estas razones, el aspartamo es significativamente prometedor en la sustitución del azúcar como edulcorante.”
Así que tenemos un documento oficial que nos muestra una sorprendente verdad acerca de la producción del aspartamo y que también admite que estaba previsto para consumo masivo como un sustituto de la sacarosa. Por tanto, la próxima vez que alguien exponga que sus reservas sobre este edulcorante son infundadas, invítele a leer la patente.
Más información:
Nota: En las etiquetas, el aspartamo se oculta bajo el nombre E-951.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

También, los grandes fabricantes de refrescos azucarados han sujetado con mano de hierro el cultivo de la planta Stelvia, endulzante y curativa a la vez.