28 de agosto de 2013

Siria. Otra vez, no

Según la versión del Ejército Sirio Libre, el pasado miércoles 21 de agosto, las autoridades sirias bombardearon con gas sarín la región de Ghoutta, cerca de Damasco, y provocaron un total de 1.700 muertos. Las autoridades alemanas, británicas y francesas actuaron rápidamente para que se convocara una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU en la que habría que autorizar que observadores de la ONU investiguen sobre el terreno la veracidad de esta información.
Las noticias que se nos ofrecen al respecto dan por ciertos los hechos y en YouTube se han colgado vídeos de los supuestos ataques que ni afirman ni desmienten nada.
Las autoridades rusas denuncian una campaña de propaganda planificada de antemano, los medios occidentales se limitan a repetir la versión que ofrece el Ejército Sirio Libre, sin verificar los hechos. Desde Irán se señala que el uso de armas químicas por parte de Siria es injustificado, pues su ventaja y logros militares son innegables.
La situación asusta. Todos recordamos que en el año 2003 Estados Unidos se valió de una acusación falsa de posesión de armas de destrucción masiva para provocar una guerra. Colin Powell, por aquel entonces secretario de Estado, mostró ante el Consejo de Seguridad de la ONU una ampolla de gas licuado como prueba de aquellas alegaciones. Tiempo después, una vez consumada de la destrucción de Irak, Powell reconoció que las pruebas eran falsas y que había mentido a la comunidad internacional.