30 de agosto de 2013

Quiero mi café

Es domingo por la mañana. No hay prisa por hacer nada, solo tiempo para aprovecharlo como más convenga. Y ¿qué mejor para comenzar el día que un buen desayuno y una humeante taza de delicioso café? Este es uno de los pocos placeres que nos quedan a los pobres, pero es algo que puede cambiar.
A Ben Yu, estudiante de Harvard, se le ha ocurrido la idea de introducir la cafeína en el cuerpo de una forma nueva, sin apenas efectos secundarios y a un precio barato: en espray. Los efectos adversos de la cafeína, tales como nerviosismo, taquicardia, dolor de cabeza, etc. se reducen considerablemente si en vez de tomarla bebida, la cafeína se absorbe a través de la piel. Con el invento de Ben Yu, podremos llevar la dosis de cafeína en el bolsillo y aplicarla en el cuello o cualquier otra zona de la piel cuando se requiera. El espray de bolsillo dispensa en una sola pulsación la dosis justa de cafeína en el cuerpo para beneficiarnos de sus propiedades y minimizar los inconvenientes. La fórmula cuenta con unos aminoácidos que facilitan la absorción progresiva de la droga por vía cutánea, mediante una solución inodora que no mancha.
Tal vez este espray le resulte útil a quienes van pasados de rosca a causa de la cafeína y necesitan chutes continuos para mantenerse activos, pero quienes nos deleitamos con el aroma, el sabor y el placer que provoca un buen café, no estamos dispuestos a sacrificarlo por nada.