1 de julio de 2013

Préstamos sin interés que salen caros

El reclamo publicitario no puede ser más contundente y atractivo. Muchas de las empresas especializadas en la comercialización de microcréditos han decidido dar un paso más en su negocio: han suprimido los intereses que cargan a sus clientes. O eso es lo que dicen. Se solicita un préstamo que no puede ser superior a 600 € y si se establece el compromiso de devolverlo en un plazo que oscila entre los 14 y 30 días, la empresa prestataria no cobra ningún interés. Se trata de un reclamo, porque detrás puede haber unos intereses que, en ciertos casos, superan el 35%.
En países europeos como Francia, Reino Unido o los países nórdicos, los microcréditos son habituales, en España este producto se afianza gracias a la crisis. La característica principal del microcrédito es conseguir dinero rápidamente y sin dar explicaciones. En apenas diez minutos se puede obtener un crédito, cuyo interés no baja del 20% TAE, más comisiones si se solicita una prórroga. Esta forma de obtener dinero es una alternativa para quienes necesitan liquidez inmediata y no encuentran un banco que les preste. Se solventa la papeleta, pero, a cambio, las condiciones son draconianas y no están sujetas a la regulación del Banco de España. Las empresas se aprovechan de la necesidad urgente de dinero de la gente y ofrecen un interés cero para el primer crédito solicitado, luego viene “la letra pequeña”.
Vivus, Sol Crédito, Crédito Más y Trust Buddy han iniciado ya sus campañas de préstamos para darse a conocer en España. Buscan un tipo de cliente recurrente, que quede satisfecho con la primera gestión y repita. Al ofrecer el primer crédito sin intereses, las compañías asumen un elevado riesgo, que esperan ver compensado en los sucesivos, en los que se abonarán comisiones fijas de prórroga, que pueden ir de los 40 a los 70 euros para la prórroga de una semana, de los 80 a los 100 para dos semanas, llegando incluso a los 200 euros si se llega al mes de ampliación.
Pongamos un ejemplo ilustrativo en el que el cliente pide 600 euros de crédito para devolver en un plazo de 30 días. El interés por la cuantía dispuesta es de 150 euros. Si se prorroga un mes la amortización, se incrementan otros 180 euros. Al final se pagan 930 euros, un 55% más del importe solicitado inicialmente.
Un SMS puede bastar para la tramitación de estos créditos. En él se solicita al cliente que incluya la cuantía que solicita, el plazo de devolución, su documento de identidad, fecha de nacimiento, dirección postal, número de cuenta bancaria y dirección de correo electrónico. Los requisitos exigidos son: tener más de 21 años y no mantener pagos pendientes con terceros. Con esto es más que suficiente para colocarse la soga al cuello y empezar a ahorcarse con ella.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Qué mala suerte de no poder pedirlo por no tener SMS....