4 de julio de 2013

Orchis


Teofrasto, discípulo de Platón y padre de la Botánica, describió una planta con una pareja de raíces que parecían gemelas y la denominó orchis (en griego significa, testículos). Estos pequeños tubérculos fueron muy apreciados en la antigüedad para elaborar pócimas afrodisiacas, (sin que se haya constatado su éxito, por cierto) algo que produjo un efecto negativo sobre la población de orquídeas, pues resultaron diezmadas.
Esto ocurría en Europa y en otro tiempo, porque en la actualidad se estima que hay en el mundo unas 23.000 especies distintas de orquídeas. El 90% de ellas son tropicales, pero el resto vive en climas templados o frescos. La diferencia entre unas y otras orquídeas radica en su tamaño, las europeas son muy pequeñas y pasan inadvertidas; en cambio, los ejemplares que crecen en las selvas tropicales son espectaculares, elegantes y bellísimas.
El cultivo de las orquídeas para floristería mueve millones en todo el mundo. Solo una especie tiene interés agrícola: la vanilla fragans, de la que se extrae la vainilla que todos conocemos por su uso culinario, especialmente en repostería.