11 de julio de 2013

La perspectiva de la verdad

De ser ciertas las noticias que nos llegan sobre Egipto, estaríamos ante un suceso extraordinario y sin precedentes. No porque haya habido un golpe de Estado, los hay con demasiada frecuencia en cualquier parte y en Egipto gobierna el ejército desde 1952. También existen precedentes a la hora de negar los hechos e intentar convencer a alguien de que el pueblo pidió ser salvado, que el poder se devolverá al gobierno legítimamente constituido tras unas elecciones democráticas, bla, bla, bla. Lo asombroso de este golpe (o como se quiera denominar) son las cifras. Catorce millones de manifestantes, que se elevan a treinta según las fuentes. ¿Se imagina alguien a treinta millones de personas metidas en la plaza Tahrir? La plaza es grande, según he podido saber tiene unas dimensiones aproximadas de 45.522 metros cuadrados, pero no hay que hacer ni números para saber que en ella no caben treinta millones de egipcios, ni catorce siquiera. Muy apretaditos, caben 180.000, cuatro por metro cuadrado. La visión que intentan ofrecernos a quienes contemplamos el golpe (o lo que sea) desde la tele es un gran angular de la plaza y ya sabemos que la perspectiva desde la que miras determina tu verdad.