12 de julio de 2013

La parte que repugna de los sanfermines

“La levantaron entre un grupo de varios chicos, le gritaron que les enseñase los pechos y ella se negó, pero no se podía zafar porque la tenían agarrada por las piernas y la salpicaban continuamente con vino. Luego, comenzaron a acercársele un montón más de manos hasta que le acabaron rompiendo la camiseta por detrás. Mis amigos intentaron protegerla, pero la gente se seguía acercando igual para sobarla”. Estefanía Fonseca relata la escena que presenció el pasado sábado en la plaza Consistorial de Pamplona, momentos antes del lanzamiento del chupinazo que inauguraba las fiestas de San Fermín.
Durante los sanfermines, las agresiones sexuales en grupo se producen con la impunidad que provocan las aglomeraciones y un ambiente festivo sin normas, pasado de alcohol. Estos actos alcanzan tal gravedad que distintas organizaciones sociales de Pamplona han realizado una campaña de denuncia, habilitado un número de teléfono para atender las denuncias de las víctimas. Numerosas pancartas con los lemas Babosoak, ez (Babosos, no) y No to sexist aggression (No a las agresiones machistas) podían verse colgando de los balcones de las calles del centro de Pamplona.
Desde las plataformas Mujeres contra la Violencia Sexista y Gora Iruñea! se plantean hacerle una serie de propuestas al ayuntamiento de la ciudad para que se tomen “medidas preventivas, de intervención y asistencia". Entre ellas, incluir en el programa oficial de las fiestas un mensaje claro contra todo tipo de agresiones sexistas, una campaña de sensibilización antiagresiones de este tipo antes de sanfermines o cursos de autodefensa para mujeres. Además, se han organizado talleres de prevención de violencia contra las mujeres y se ha creado un mapa con los puntos negros de la ciudad.
Cada año, cuando acaban las fiestas, se escuchan comentarios sobre las violaciones que ha habido, pero nunca se aborda el alcance que tienen estos hechos. No se le da al problema la importancia que tiene. Al fin y al cabo son fiestas, hay que divertirse, aunque sea a costa de una mujer.
 
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