26 de julio de 2013

La chapuza nacional

El Ministerio de Fomento de tiene prisa por averiguar qué motivos son la causa del accidente del tren Alvia que ha dejado un saldo provisional de 80 muertos y 178 heridos. La comisión creada por Renfe tardará al menos dos meses en presentar las conclusiones oficiales, pero, de forma oficiosa y con todas las precauciones del mundo, algunos expertos señalan como causa del desastre las peculiaridades de la configuración de esta línea. Se trata de una línea definida con estándares de Alta Velocidad, aunque en realidad cuenta con un trazado híbrido que incluye tramos de la antigua red ferroviaria. Esta combinación cabe achacarla a las dificultades económicas que sufrió el proyecto en el año 2008, y que forzaron al Gobierno a incluir vías antiguas en el itinerario para poder poner en marcha la ruta.
Así hay tramos del servicio en los que se circula a más de 300 kilómetros por hora, como ocurre entre Madrid y Olmedo (Valladolid); tramos en los que la velocidad se reduce a 200, así se circula en los 20 kilómetros que separan Olmedo y Medina del Campo (Valladolid). Luego el tren sigue su marcha por el antiguo trazado hasta Ourense, a un máximo de 70 kilómetros por hora. De Orense a Santiago de Compostela, el Alvia recupera su velocidad punta, hasta unos siete kilómetros antes de llegar a la estación de Santiago de Compostela, y el sistema de frenado ERTMS deja de funcionar a cuatro kilómetros de la ciudad. Este sistema impide que el tren supere los límites, el descarrilamiento ocurrió poco después, cuando se cambia a otro tipo de frenado más antiguo que se denomina ASFA.
El proyecto de la línea se diseñó para un AVE en 2002, pero resultó imposible ejecutarlo debido a la crisis económica. Entre los años 2007 y 2008 se decidieron unos ajustes en el presupuesto para poder poner en funcionamiento el servicio en 2011. El objetivo se cumplió gracias a que se aprovecharon ramales de la vía antigua, integrándolos al proyecto inicial. Ha sido en este tipo de tramo donde el tren ha descarrilado.
El proyecto original para el AVE está aparcado sine die porque salía demasiado caro para estos tiempos de crisis. La chapuza coyuntural que se ha hecho ya ha costado muchísimo más en dolor y vidas humanas. Esto sin descartar el posible fallo humano.