3 de julio de 2013

Éxtasis emocional


No he podido mirar otra cosa, he vuelto a verla varias veces y la última, he besado la axila de la mujer que se desmaya y tiende hacia Cupido sus largos brazos, ¡y el pie! ¡y la cabeza! Que me perdonen porque ha sido un beso sensual, aunque en realidad besaba a la belleza misma. Así confiesa Gustave Flaubert la impresión que le causaba contemplar la exquisita escultura de mármol níveo, Cupido y Psique, de Antonio Canova.