28 de junio de 2013

Una España sin ilusiones

España ha perdido la ilusión de prosperar. Sin justicia social, los liquidadores que nos gobiernan nos dejan sin nada. Se han destruido los servicios básicos: educación, sanidad, pensiones, ayuda a los dependientes. Sin ellos estamos acabados como sociedad y, encima, endeudados.
 
La crisis representa un golpe de estado al bienestar. La redistribución de la riqueza se efectúa hacia arriba. El nuevo estado postcrisis es el resultado de tres décadas de ceguera, estupidez y abusos. Un sistema que coordina la fuerza de la policía para amordazar y someter al ciudadano.
No deberíamos aguantar más. El capitalismo nos ha arrancado las alas y nos pisa el cuello. Prometieron un futuro y nos dan una agonía lenta. Es una gran prueba a vencer: o superamos el capitalismo o no hay nada que hacer. En un mundo de catástrofes, desposesiones, injusticias y horrores, la falta de ilusión nos niega cualquier salida.
Los sicarios de Bruselas, nos asesinan con un brutal sistema engrasado con nuestra propia sangre. Alegan obediencia debida como atenuante, pero existe el derecho a desobedecer, a dejar de matar.