22 de junio de 2013

Adiós, Tony Soprano

No esperes felicidad. Tus amigos te traicionarán y nadie recordará tu nombre. Morirás en tus propios brazos, Tony Soprano.
 
 
No puede ser, fue lo primero que pensé al leer la noticia. A primera hora de la mañana del miércoles conocía el deceso: James Gandolfini ha muerto. Me quedé conmocionada. Era muy joven para morir, 51 años, y le admiraba. Pienso que cualquier persona que haya visto la serie televisiva que le dio fama mundial, The Sopranos, me entenderá, porque James Gandolfini era Tony Soprano y Tony Soprano es James Gandolfini, uno de los nuestros, alguien de nuestra familia. En un mundo de ficción, James Gandolfini era auténtico y hacía real a su personaje con una simple mirada y con un habano entre los dedos. Su personalidad se imponía en cada escena, su presencia llenaba la pantalla, y así en cada capítulo, durante seis años.
Marlon Brando, con su inmortal Vito Corleone, dejó el listón muy alto, pero James Gandolfini supo igualarlo construyendo un personaje cercano, un icono de la pequeña pantalla. Amor a quemarropa; Marea Roja; Pelham 1,2,3; In the loop; Welcome to the Rileys; La noche más oscura; El increíble Burt Wonderstone fueron aportaciones de James Gandolfini al cine, pero la fascinación llegó con Tony Soprano, el personaje que ya es un mito, y el actor, que será por siempre, una estrella carismática.
Adiós, Tony Soprano. Descanse en paz, James Gandolfini.