30 de mayo de 2013

Justicia para los preferentistas

A estas alturas de la gran crisis financiera, el Gobierno debe librar de la pesadilla de los híbridos, cuanto antes y sin deber un céntimo, a ese casi medio millón de españoles que invirtieron su dinero en preferentes o deuda subordinada. La eficiencia del rescate pedido a Bruselas no puede medirse únicamente por el saneamiento de las entidades bancarias, sino también por la capacidad de resarcir a esa masa anónima que ha sufragado con los ahorros de toda su vida los delirios de grandeza de los más conocidos banqueros.