16 de mayo de 2013

Cómo recular sin que se note

En 2011, el PP nos presentó su estrategia para camelarse a los españoles y acceder al gobierno. Mariano Rajoy nos dijo que cuando fuera presidente no solo resolvería el problema del paro sino que también eliminaría la asignatura de Educación para la Ciudadanía y derogaría la Ley del Aborto. Aunque, en su programa, el PP pecó de ambiguo, fue ganar las elecciones y quitarse la careta. Quien más ha sorprendido, si cabe, es el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que enseguida dejó a un lado su talante, supuestamente progresista, y nos mostró su auténtica cara. Primero nos anuncia que se impedirá el aborto en menores sin autorización de los padres; después que se anulará la ley de plazos; luego que ni siquiera en caso de malformación del feto se permitirá el aborto legal. Por el camino, el PP ha sembrado perlas como: comparar el aborto con el nazismo, o decir que las mujeres que más abortan son las que tienen menos estudios. ¡Por favor!
Ahora Gallardón y el Gobierno no saben cómo recular. No esperaban la fuerte reacción social ante el recorte de derechos a la mujer o la criminalización de los médicos. Incluso entre sus propias filas hay disidentes que no están de acuerdo con la postura de la Iglesia o del Opus Dei. Algo que, por cierto, tampoco es nuevo.