17 de mayo de 2013

Alemania, recuerda

Acuerdo de Londres, 1953
 
El 27 de febrero de 1953 se firmó el Acuerdo de Londres sobre la Deuda, un pacto extraordinario por el que se cancelaron muchas de las deudas que Alemania contrajo antes de la guerra. Se canceló cerca de un 50% de la deuda alemana (unos 30.000 millones de marcos) y para el resto de la deuda se concedió una reducción del interés.
Alemania había solicitado préstamos durante la República de Weimar para afrontar los acuerdos de reparación del Tratado de Versalles de 1919 y fueron, en parte, cancelados. Las deudas de instituciones públicas y de deudores privados alemanes sumaban 5.800 millones de marcos. El monto de todas las deudas anteriores a la guerra era de 13.500 millones de marcos. Tras la Segunda Guerra Mundial, el gobierno federal recibió préstamos de los países occidentales, especialmente de Estados Unidos, pero también de Francia, Reino Unido, Bélgica, Grecia, España, Dinamarca, Italia, Yugoslavia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Suecia, Suiza, Canadá, Suráfrica, Ceilán (hoy Sri Lanka), Irán, Paquistán y otros.
El Acuerdo de Londres no solo abordó la deuda del estado alemán y sus predecesores, también incluyó todas las obligaciones externas de la economía alemana, las de individuos y empresas. Asimismo, se logró un acuerdo unificado que obligaba por igual a deudores y acreedores, pactándose un trato equitativo para todos ellos. Los demandantes aceptaron reducciones de interés y demandas de repago. Los deudores privados se beneficiaron del mismo desahogo que los acreedores concedieron al gobierno alemán y pudieron mantener su capacidad de desarrollo económico. Esta restructuración de deuda soberana permitió la transición desde un estado de endeudamiento crítico hasta una situación en la que la deuda ya no fue un obstáculo para el desarrollo económico y social.
Hoy, como resultado del sobreendeudamiento, algunos países europeos viven una emergencia económica que pone en riesgo a la pervivencia de la unión monetaria europea. La devastación social y política que sufrimos quiebra el tejido social de los países en crisis. Mientras, Alemania, permanece a salvo como una economía fuerte y con solvencia.  Parece que ha olvidado la generosidad de algunos de sus acreedores que, en 1953, incluso pasaron por alto los crímenes de guerra que las fuerzas de ocupación alemanas cometieron años antes, por ejemplo, en suelo griego.