11 de abril de 2013

"Todos" no incluye a todas

En 1957, unos años antes de la aprobación del derecho al voto femenino en Suiza, algunas habitantes del cantón francófono de Vaud reclamaron su inclusión en el censo electoral alegando que la ley que regulaba el sufragio, en su artículo 23, utilizaba los términos “tous les Suisses” (todos los suizos), y que «en el uso común y legal contemporáneo, se interpreta que el masculino abarca también el femenino».
El Tribunal Supremo Federal Suizo negó esta interpretación, por lo que, a la hora de aprobar la ley federal que otorgó finalmente a las mujeres el derecho al sufragio en 1971, se tuvo cuidado en redactar el artículo 74 de la Constitución Federal (Bundesverfassung) como el derecho de “Schwezer und Scheweizerinnen” (“suizos y suizas”).
Ahora lee con detenimiento el siguiente texto:
Padre e hijo iban en coche a un partido de fútbol. Al cruzar un paso a nivel se les caló el motor. Se oyó el distante silbido de un tren. El padre intentó frenéticamente poner de nuevo en marcha el auto, pero atolondrado por el terror no lo consiguió. El tren, lanzado a gran velocidad, alcanzó el automóvil. Una ambulancia, llamada a toda prisa, les recogió. De camino al hospital el padre murió. El hijo llegó vivo, aunque en estado crítico, y requería intervención quirúrgica inmediata; se le condujo sin demora al quirófano de urgencia. El cirujano de guardia esperaba encontrarse con otro caso de rutina, pero al ver al muchacho empalideció, y con voz cortada gimió: “No puedo intervenirle. ¡Es mi hijo!”
Si has tenido que leerlo dos veces para entender el significado, por algo será, ¿no crees?
(Acertijo de Jesús Ibáñez (1986), incluida la referencia en el artículo “El acceso de las mujeres al trabajo, el espacio y el urbanismo” de Constanza Tobio (1994).