2 de abril de 2013

Por favor, señor, que nos denieguen los JJOO

Meternos en el berenjenal del Madrid 2020, puede resultarnos más caro de lo que nos dicen. En teoría, y según los organizadores de la candidatura española, se gastarán 2.400 millones de euros en los Juegos Olímpicos, siendo el beneficio estimado de más de 2.000 millones de euros. Además, se cuenta con invertir otros 1.500 millones entre sedes deportivas, la villa olímpica, infraestructuras y el despliegue de seguridad.
El comité evaluador del COI que vino a examinar a Madrid hace unos días dijo que la apuesta española es sólida, viable, ajustada. Algo que ya dijeron en anteriores ocasiones y algo que dirán de todas las sedes por las que pasan, siempre equivocándose. Si no, vean estas cifras: los organizadores de Londres 2012 previeron que se gastarían 2.400 millones de libras y el presupuesto final se elevó hasta los 9.300. Atenas calculó un presupuesto de 1.600 millones de dólares y sus Juegos salieron por 16.000. "El dinero se dilapidó de forma irreflexiva”, comentaría años después una ex diputada griega, que consideraba aquel dispendio como “el germen de la gran crisis griega actual”. Otro ejemplo, el presupuesto inicial para los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi (Rusia) que se celebrarán en 2014 fue de 12.000 millones de dólares. Los últimos cálculos valoran los gastos en 33.000, un 175% más de lo previsto.
¿Está preparada España para meterse ahora en el sarao de unos Juegos Olímpicos? Ya hemos constatado que los presupuestos siempre fallan y tenemos un antecedente: la Caja Mágica que se construyó en Madrid para las Olimpiadas debió costar 120 millones de euros, sin embargo, su coste final fue de 290, además el Ayuntamiento no sabe cómo sacarle partido, así que ha resultado una inversión ruinosa.
España está en bancarrota, admitámoslo de una vez. Se han tenido que tomar medidas draconianas para reducir el déficit y con lo manirrotos que somos los españoles, unos Juegos Olímpicos nos saldrían por un güevo de la cara, no mejorarían el déficit, ni el crecimiento económico, ni el paro y supondrían no salir de la miseria en siglos.