14 de abril de 2013

14 de abril

“Ahora mismo la monarquía se encuentra en un momento difícil y se empieza a especular con la posibilidad de una transición hacia la república. ¿Es razonable pensar en un desenlace de esta naturaleza? ¿Está dispuesta la sociedad española a prescindir de la institución monárquica, lo que supondría la apertura de un proceso constituyen sin más límites que los que supone nuestra pertenencia a la Unión Europea? Las condiciones para dar el paso están presentes. La sociedad española de esta segunda década del siglo XXI está incomparablemente mejor preparada que la de 1931 para liberarse de inercias del pasado y ser protagonista con razonables expectativas de éxito de un auténtico proceso constituyente. Un proceso constituyente que sea expresión política de la España democrática, que hasta ahora no hemos conocido en nuestra historia.” Javier Pérez Royo, Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla.
“Duró mucho el empecinamiento en el error como para que sirvieran de algo tardíos intentos, retóricos, de enderezar el rumbo. Las dos afirmaciones mayores del discurso de Navidad de 2011, la necesidad de ejemplaridad de quienes ocupan cargos públicos y la de la igualdad de todos ante la ley, han terminado volviéndose, en dos momentos diferentes (el del accidente de Botsuana y de la imputación de la Infanta), como un demoledor bumerang contra quien las pronunció. Nunca debió plantearse -alguien lo dijo- en términos de ejemplaridad lo que era una cuestión de responsabilidad, imposible de resolver con meras excusas, por más que fuera de agradecer el detalle. Por todo ello se impone cambiar el rumbo y abordar de forma abierta y decidida la empresa del desarrollo y reforma de los títulos de la Constitución que hacen referencia a la Corona con el objeto de someter su funcionamiento a control democrático. No le faltaba razón al secretario general del PSC, Pere Navarro, al introducir en el debate político de este momento la cuestión de la sucesión en la Jefatura del Estado aunque se equivocara por completo en la elección del momento de plantearla. Pero inyectar en nuestra más alta magistratura la política que le hace falta a fin de que salga de una vez por todas del limbo prepolítico en el que ha vivido instalada hasta hoy implica necesariamente anudar el relevo sucesorio con el resto de las ineludibles reformas constitucionales que tiene pendiente este país”. Manuel Cruz, catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona.