21 de marzo de 2013

Nadie sino tú

Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
Te verás una y otra vez
en situaciones
casi imposibles.
Tratarán una y otra vez
mediante subterfugios, engaños o
por la fuerza
que renuncies, que te des por vencido y/o mueras quietamente
por dentro.
Nadie puede salvarte sino
tú mismo
y será muy fácil desfallecer,
pero que muy fácil,
pero no lo hagas, no, no.
Solamente míralos.
Escúchalos.
¿Quieres ser así?
¿Un ser sin rostro, sin mente,
sin corazón?
¿Quieres experimentar la muerte antes de la muerte?
Nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
No es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar
es esto.
Piénsalo.
Piensa en salvarte.
Tu parte espiritual.
La parte de tus entrañas.
Tu parte mágica y ebria.
Sálvala.
No te unas a los muertos de espíritu.
Mantente
con humor y gracia
y finalmente,
si es necesario,
apuesta tu vida en plena refriega,
al carajo las probabilidades, al carajo
el precio.
Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
¡Hazlo! ¡Hazlo!
Entonces sabrás exactamente de qué hablo.
 
*Charles Bukowski, Nadie sino tú (Nobody but you).