18 de febrero de 2013

Dos "tontas" muy listas

La infanta Cristina estudió Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, en la que obtuvo la licenciatura en 1989. En 1990 realizó un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York, y a partir de 1991 un período de prácticas en la sede de la Unesco en París. Es la primera mujer de la Casa Real española que obtiene un título universitario superior. A tenor de estos datos sobre su formación académica, se le supone capacitada para ejercer actividades de cierta responsabilidad, como las que ha desarrollado en varias empresas. Sin embargo, no se entera de lo que ocurre en su propia casa. No sabe de dónde sale el dinero que sirve para pagar su chalé; ni cómo se abonan las cuotas a La Caixa en concepto de hipoteca; ni conoce la situación irregular en la que trabaja su personal de servicio, no dado de alta en la Seguridad Social; no tiene ni idea de los millones que su marido tiene en cuentas bancarias esparcidas por todo el mundo. No sabe nada de nada.
Aizoon S. L., la inmobiliaria propiedad al 50% entre la infanta Cristina de Borbón y su marido, Iñaki Urdangarín, ingresó en solo un año 863.889,54 euros procedentes de los fondos públicos captados por el Instituto Nóos en Baleares y la Comunidad Valenciana. La hija menor del rey es desde junio del pasado año la presidenta de la empresa, fundada en 2003 con un capital social de solo 3.000 euros y utilizada posteriormente para vaciar las arcas del Instituto Nóos. La infanta Cristina fue secretaria general de Aizoon hasta el verano de 2011, pero a partir de esa fecha figura como máxima responsable de la sociedad, mientras que Urdangarín es ahora secretario. Esta artimaña se produjo apenas 10 días antes de que el juez José Castro impulsara la investigación, interrogando por primera vez a Torres en calidad de imputado. Cristina de Borbón no está al tanto de lo que ocurre en su empresa; firma documentos que no lee; asiste a reuniones, pero no presta atención a lo que en ellas se decide; se entera de la verdad por la prensa.
La ministra de Sanidad Ana Mato es licenciada en Ciencias Políticas y en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Fue profesora tutora de la UNED. Dentro del PP ha sido titular de cargos de responsabilidad y ahora ocupa un ministerio, al frente del cual tiene que dirigir, organizar y coordinar. Sin embargo, tampoco se entera de lo que ocurre en su propia casa. Según la contabilidad B de la trama Gürtel, hallada por la policía en una nave industrial de Alcorcón, la familia Sepúlveda-Mato recibió entre 2000 y 2004 regalos en especie valorados en 50.049 euros. Entre las dádivas que refleja la contabilidad figuran diversos viajes por España y Europa, el pago de celebraciones familiares u objetos de lujo de la marca Louis Vuitton. Ella dice que los chanchullos son cosa de su ex marido y que se separaron en 2000, pero para la Agencia Tributaria Ana Mato y Jesús Sepúlveda estuvieron casados en régimen de bienes gananciales hasta 2007, lo cual significa que las ganancias y beneficios de los cónyuges, indistintamente obtenidos por uno o por el otro, se dividirán por la mitad en el caso de disolución y liquidación del matrimonio. Lo de Mato es mala memoria, no le consta haber tenido un Jaguar en su garaje y no recuerda en qué año se divorció de su marido. Aunque a la Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado le consta que, entre el 2000 y 2005, Jesús Sepúlveda, recibió hasta 442.992 euros de manos de la trama Gürtel, además de siete vehículos de alta gama, entre los que destacan un Jaguar y un Range Rover.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

La cárcel es para raterillos de poca monta, de todas formas....