9 de enero de 2013

Un AVE que no vuela


 
Durante su discurso de inauguración en la estación del TAV de Girona, Rajoy destacaba ayer que el tren de alta velocidad quiere "abolir distancias y unir territorios para acercar personas" y que el gobierno español, con gran parte de fondos europeos, ha destinado 3.700 millones de euros, en "un escenario presupuestario tan adverso". Rajoy añadía que Cataluña es la primera comunidad del Estado en tener conectadas todas sus capitales de provincia, "además de integradas en la red estatal y europea". Y recordaba que la línea Barcelona-Girona-Figueres forma parte del Corredor Mediterráneo, también reafirmaba el compromiso del gobierno del Estado de completar el tramo de alta velocidad entre la capital catalana y Valencia en 2015.
Desde hoy, miércoles 9 de enero, circularán los primeros trenes con pasajeros, que podrán viajar entre Girona y Barcelona en 37 minutos por 6,91 euros si se compra un abono de diez viajes (15,70 euros el billete sencillo) y entre Figueres y la capital catalana, en 53 minutos per 8,89 euros con un abono de 10 trayectos (20,20 euros el billete sencillo). En total, cada día habrá ocho trenes entre Madrid y Figueres y tres Avant comunicarán las cuatro capitales catalanas. La conexión internacional directa entre España y Francia tiene previsto completarse en abril, cuando los convoyes españoles estén homologados para circular por las vías francesas.
El pasado 19 de diciembre la ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció que se reduciría o eliminaría el servicio en algunas líneas que son deficitarias. En esta misma declaración dijo que el Gobierno mantenía su compromiso de que el AVE llegase a todas partes y se rebajaría el precio de los billetes con el objetivo de popularizar su uso, dado que “hay muchas personas que no han ido nunca en él porque todavía es muy caro”. La inauguración del tramo entre Barcelona y Figueres de estos días es el primer ejemplo de esta nueva política de precios.
Pese a tan buenos deseos y pronósticos, la rentabilidad de estas líneas es bastante negativa y cuesta rentabilizar los 11 millones de euros en que Adif estima el coste de cada kilómetro de AVE. Continuar embarcados en este proyecto de la alta velocidad nos arruina poco a poco, ya que resulta prácticamente imposible conseguir beneficios de la explotación de la red sin ayuda de subsidios, debido al alto coste de funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura: entre 100 y 200 mil euros por kilómetro y año. Puesto que los precios del AVE no son suficientes para cubrir el verdadero coste del servicio, se están generando pérdidas para una sociedad más que endeudada y se impone un coste a todos los ciudadanos, que deben sufragar con el pago de impuestos las pérdidas de Renfe.