31 de enero de 2013

Sociedad justa


 
¿Alguno de ustedes ignora qué es la justicia social? Yo se lo explico. Mientras que en el marco de las relaciones entre conciudadanos haya gente que se enriquece hasta la náusea y gente que se empobrece hasta la miseria, jamás se conseguirá el objetivo real de la humanidad, que no es otro que la convivencia pacífica, la mejora de las condiciones de salud y bienestar de todos, la felicidad de hombres y mujeres.
La señora Cospedal cobra por realizar su tarea política 13.200 euros al mes (2.200.000 ptas.). Para una mente normal, conciliar este sueldo con el que perciben los seis millones de parados que hay en España resulta imposible. Ninguna mente puede entender que muera gente intentando coger basura de un contenedor o electrocutada al robar cobre para revender y que las joyerías y tiendas de lujo creen espacios idóneos para el confort de sus clientes de acuerdo con la marca que adquieren. Ningún cerebro mínimamente estructurado puede asumir que en los comercios se vendan zapatos de 800 euros cuando hay familias enteras que se ven obligadas a subsistir con 400; que en los comedores sociales ofrezcan un menú básico y gratuito a personas que de otra forma no podrían comer mientras que en los restaurantes de lujo cobran entre 80 y 100 por la comida.
De la misma manera que en una carretera nada queda al azar, todo tiene una causa y una consecuencia, porque si un conductor se pone al volante bajo los efectos del alcohol o las drogas, el problema es de todos los conductores que circulan por la misma vía, así pues, cuesta concebir una sociedad que no tenga en cuenta todos los elementos, todas las circunstancias, a todas las personas que en ella habitan.
Enriquecerse sin límites, sin considerar la situación en la que se encuentran otros ciudadanos, comporta injusticias. El afán de lucro está estrechamente ligado con el exceso de pobreza. Una sociedad no puede sostenerse como una competición, una carrera para ser el mejor: el mejor pagado, el dueño del mejor chalé o del coche más lujoso, el más poderoso, el más influyente… Una sociedad es una comunión integrada e integradora de intereses, pero sobre todo de gente que sabe adónde va, que vive y bebe de unos valores, de unas experiencias y de unas esperanzas.
En la España de hoy ¿cuánta gente puede comprarse una vivienda, tiene un empleo justamente retribuido, puede enviar a sus hijos a una buena universidad, costearse una cobertura médica privada, vivir con comodidad? Los de siempre. Solo los de siempre.
La primera prioridad de un país debe ser la de establecer una justicia social. Es decir, poner límites para que no haya ricos tan ricos ni gente que no pueda disponer de lo necesario para vivir con dignidad. Si esto no es posible porque el sistema capitalista lo impide, habrá que cambiar de sistema, en ello nos va la subsistencia.