17 de enero de 2013

Sesenta millones de europeos camino de América

La miseria, ya sea tangible o moral, ha hecho que los europeos se vieran en la necesidad de emigrar en numerosas ocasiones antes de ahora. Se estima que, entre mediados del siglo XIX y el primer cuarto del XX, más de 60 millones de ciudadanos de Europa abandonaron sus lugares de origen decididos a probar fortuna en el Nuevo Mundo.
La exposición diseñada para Internet  Leaving Europe: A new life in America (Abandonando Europa: una vida nueva en América) da a conocer las vicisitudes de aquella gran oleada migratoria, una de las mayores de la historia de la humanidad, hacia los Estados Unidos. Está organizada por Europeana, que para esta exposición, une esfuerzos con la Digital Public Library of America (DPLA), el proyecto de biblioteca digital mundial que apadrina la Universidad de Harvard.
La exposición, presentada en francés e inglés, explica las dos grandes oleadas migratorias. En la primera (1850-1975) partieron personas de los países del centro y el norte de Europa, sobre todo de Reino Unido, Alemania, Irlanda, Suecia y Noruega. La segunda (1875-1930) fue el turno de los europeos del sur y el este, en particular de Italia, España, Portugal, Polonia y Rusia.
Fotos, manuscritos, noticias de prensa, cuadros, grabados, cartas personales, archivos de audio y documentos gubernativos de una veintena de instituciones, bibliotecas y archivos de Europa y Estados Unidos dan testimonio del cambio social y económico que supuso para el país receptor la llegada de una ingente cantidad de mano de obra. Los trabajadores venidos del viejo continente "colocaron vías de tren, trabajaron en fábricas, abrieron pequeños restaurantes, barberías, puestos de limpieza de zapatos, trabajaron en minas y en la industria textil, produjeron hierro, en proyectos de gas, electricidad y sistemas hidráulicos. Los inmigrantes levantaron los Estados Unidos, desarrollaron sus infraestructuras, influyeron en la política e hicieron avanzar la cultura...  Tuvieron un profundo impacto en el país, fueron valientes y orgullosos y, al mismo tiempo, con el desarraigo de sus países natales, cambiaron profundamente sus propias vidas", dicen los organizadores de la exposición. En ella se analizan las causas por las que los europeos tuvieron que emigrar: desde la creencia en una tierra prometida donde poder hacer realidad sus proyectos personales, hasta la urgencia de salvar la vida. No se olvida en esta muestra el duro proceso de adaptación a una nueva vida, los problemas que surgieron con los estadounidenses y el deseo de mantener vivas las raíces y las costumbres dejadas atrás.