24 de enero de 2013

Relaciones virtuales

¿Estás cansado, estresado, harto de tu vida, aburrido, no te apetece ver a nadie? En vez de tirar la toalla y quedarte en casa, que es lo que más deseas hacer, deberías conocer los datos de un reciente estudio.
¿Recuerdas la frase: Un amigo es un tesoro? Pues es literalmente cierta, ya que nada resulta más beneficioso para el bienestar emocional que disfrutar del afecto y la compañía de los amigos. Las relaciones sociales son claves en el desarrollo emocional, psíquico y cognitivo de la persona. También son la mejor manera de sentirnos bien. La ciencia lo ha ratificado con numerosos estudios en los que se demuestran los enormes beneficios que reporta el contacto social.
Relacionarse con amigos genera elevadas dosis de bienestar y felicidad y es un factor determinante, una necesidad primaria, para la supervivencia afectiva. Harlow lo demostró hace años al estudiar las reacciones que se producían en monos recién nacidos cuando su madre era sustituida por un muñeco. Los muñecos presentaban diversos aspectos, les proporcionaban a las crías alimento, pero no podían darles cariño. Los monos prefirieron al muñeco de aspecto más similar al de su madre y eran capaces de renunciar a la comida con tal de poder abrazarse a un peluche. Para ellos era más importante recibir afecto que comer. Los resultados con humanos son similares.
Los beneficios de las relaciones sociales van más allá del bienestar emocional o la supervivencia, también favorecen el desarrollo cerebral. Vivimos rodeados de gente y nos desenvolvemos en redes sociales muy complejas gracias a que el cerebro posee múltiples circuitos concebidos para adaptarse a la mente de los demás e interactuar con ellos. La interacción con otras personas es un factor determinante en el desarrollo de la Inteligencia Emocional y de las habilidades sociales pues nos aporta habilidades para resolver conflictos, más tolerancia a la frustración, mayor empatía, flexibilidad cognitiva y autocontrol.
Los amigos sirven para mucho más que para divertirse, nos ayudan a ser más felices y a desarrollar nuestras emociones. Ahora las relaciones virtuales con supuestos amigos, gente a la que no conoces y con la que te relacionas a través del ordenador, están sustituyendo a los verdaderos amigos, a esas personas con las que mantienes un contacto real, con las que tienes la confianza suficiente como para explicarle asuntos íntimos y que están ahí siempre que las necesitas.
A todos los que se quedan en casa conectados a las redes sociales, una pregunta: ¿De verdad piensan que tienen amigos?