10 de enero de 2013

El ánimo tranquilo del ejército



Quienes estudiamos historia hace muchos años recordamos al famoso y temible Abd-el-Krim, líder de los rifeños que, junto a su hermano, orquestó la sublevación de las diferentes cabilas contra los españoles. Quizá, si el libro de historia ilustraba este acontecimiento, algunos hayamos visto la imagen en la que un grupo de oficiales se tapa la nariz y la boca con un pañuelo ante los cadáveres de más de 8.000 soldados del ejército español muertos el día 9 de agosto de 1921 en Monte Arruit. Tras el desastre, se conocieron datos escalofriantes que elevaban a unos 13.000 el número de muertos, a los que hay que sumar un número indeterminado de cautivos y el territorio perdido, la pérdida de infraestructuras pagadas por España, las armas y las municiones que requisó Abd el Krim y que le hacían mucho más fuerte. Este es el episodio de nuestra historia al que se refería el ministro Morenés en su discurso de la Pascua Militar en la que se impuso la Laureada Colectiva, que es la máxima condecoración militar, al Regimiento de Caballería Alcántara, que dio su vida para proteger a sus compañeros durante la retirada del Rif en el Desastre de Annual, en 1921.
Tarde llega esa condecoración, que nos devuelve a otros tiempos, a una historia de España oculta tras la bruma del olvido. Hasta la llegada de la democracia, nuestra historia es algo que muchos ignoran y que otros prefieren olvidar: la guerra civil, el franquismo…, son temas que no se tratan sino para reforzar la idea de una democracia que trajo libertad y paz. Pero una buena parte de los españoles vivió la guerra, la postguerra, la dictadura, el fusilamiento de cinco jóvenes en 1975, la muerte del Generalísimo, el golpe de Estado del 81. El ejército estaba ahí, presente, oponiéndose a los ciudadanos, cubierto de gloria militar.
El pueblo pasó entonces miedo y ahora el ministro de Defensa, Pedro Morenés, nos tranquiliza: “Los militares mantienen el ánimo sereno sin atender a absurdas provocaciones”. Pues que siga así mucho tiempo.