20 de diciembre de 2012

Cinismo absoluto


¿Va usted a creerme a mí o lo que ven sus ojos? Groucho Marx.
 
Este es el panorama real: España ha perdido el puesto que alcanzó entre las grandes economías mundiales. La renta per cápita lleva en caída libre desde 2007 y hemos vuelto a una distribución de la renta y la riqueza medievales. La diferencia actual entre ricos y pobres resulta escandalosa. Los ricos son cada vez más ricos gracias a la ayuda del Gobierno: las grandes empresas del Ibex apenas pagan el 9% de Impuesto de Sociedades y las grandes fortunas están exentas de casi todos los impuestos vía SICAV. Los pobres son cada vez más pobres gracias a la gestión del gobierno: las subidas brutales de impuestos y de la energía, que es la más cara de Europa; la bajada de salarios, que obliga a 10 millones de hogares a reducir su nivel de vida, 4 millones de ellos hasta la miseria. La mitad de las familias no llega a fin de mes, el 90 % ha perdido renta real; pero un 10 % de la población es más rico y un 0,1 %, infinitamente más rico.
Las demenciales medidas de Rajoy nos llevan a la mayor catástrofe económica y social en tiempos de paz. Volvemos a los años 40, a la escasez, a la miseria y al hambre, pero entonces la situación era consecuencia de dos guerras sucesivas, y hoy es debida a la incompetencia de un gobierno que ha hecho justo lo contrario de lo que prometió y para lo que fue elegido.
Ante este estado de cosas, el Gobierno practica un cinismo absoluto, una estrategia de engaño que va más allá de la mera fabricación de embustes. No me refiero a que manipule la realidad, que la camufle, la edulcore o la tergiverse. Lo que hace el Gobierno es inventarse, con todo el descaro del mundo, una realidad paralela, un relato alternativo que no guarda ninguna relación con la realidad. Este Gobierno cree que los ciudadanos somos imbéciles, que nuestra mente es incapaz de realizar los procesos lógicos más elementales. El ministro de Hacienda afirma que estos son los “presupuestos más sociales de la historia”; el ministro de Justicia asevera que sube las tasas para garantizar la “justicia gratuita”; la ministra de Trabajo dicta la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones con un decreto “de medidas de consolidación y garantía del sistema de la Seguridad Social”; la ministra de Sanidad defiende la sanidad universal mientras le cava la tumba; el presidente del Gobierno asegura: “Todo lo que hacemos es para crear empleo”, mientras no deja de destruirlo, o presenta al Congreso un decreto tras otro asegurando: “Quiero promover el diálogo político”.
Los políticos ¿saben lo que hacen y lo que dicen o se creen sus propias mentiras? Mi opinión es que sabiendo lo que hacen, lo hacen.

* Cinismo, definición de la Real Academia Española:
1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.