Más madera... catalana



El hombre andaluz no es un hombre coherente. Es un hombre anárquico. Es un hombre destruido. Es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes. Es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña”.
Estas palabras son del expresidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, y están sacadas del libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, editado por la editorial Nova Terra el 18 de noviembre de 1976. Ciutadans las ha rescatado en plena precampaña electoral para demostrar “el menosprecio y la xenofobia de Convergència y su presidente honorario, Jordi Pujol, hacia los millones de ciudadanos de origen andaluz que son ciudadanos de Cataluña”.
Cuando Pujol estaba al frente de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), publicó un par de artículos disculpándose, además pidió perdón públicamente durante un viaje a Sevilla. “Puede ser que, en último término, el problema suscitado por unas frases de mi libro sobre la inmigración tenga consecuencias positivas, porque habrá ayudado a hablar, a entrar en contacto, a dialogar, a conocerse”, decía en el primer artículo. Y añadía: “He pensado que, si se pusiera en una columna todo lo que de positivo he dicho, y lo que yo sin pretenderlo puede ser interpretado negativamente, nadie dudaría en otorgarme el título de político de filiación catalana”.

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