Ejemplos comparativos

La tasa de paro es el porcentaje de la población que está en edad de trabajar y desea trabajar pero no encuentra empleo. En general, es más elevada cuando no hay suficientes puestos vacantes para la gente que busca trabajo. Esto es lo que ocurre en España desde hace mucho, incluso en los buenos tiempos. España tiene un elevado desempleo y una de las principales causas es el escaso desarrollo del sector público, en particular, de los servicios públicos del Estado del Bienestar, por ejemplo: sanidad, educación, servicios sociales, escuelas infantiles, ayudas a personas dependientes, viviendas sociales, etc.
En estos momentos, en España un 9% de la población está empleada en estos servicios. Si ocurriera como en Suecia, que tiene un 25%, en España habría como poco cinco millones de puestos de trabajo más de los que hay ahora. O sea, una cifra que reduciría sustancialmente el número de desempleados actual. Es decir, en España no existiría desempleo. Estos puestos de trabajo se podrían financiar con los 200.000 millones de euros más que recaudaría el Estado si dispusiera de una política fiscal como la de Suecia.
Esto significa que el problema de España no es económico, sino político.  Basta con analizar quién paga impuestos en España. La población que está en nómina paga, en general, unos impuestos que proporcionalmente se asemejan a los de la Unión Europea, y algo inferiores a lo que pagan los suecos. Un trabajador de Seat, paga en impuestos un 75% de lo que paga un trabajador de Volvo. Pero los españoles ricos y los grupos de poder: la banca y la gran patronal, pagan solo un 20% de lo que pagan sus homólogos en Suecia. Esta circunstancia se explica por el inmenso poder político y mediático de estos grupos, que imponen políticas fiscales regresivas. Estas políticas propician que los ingresos del Estado sean bajos y la creación de empleo público, escasa.
Otra de las falsedades que ahora nos cuentan para justificar recortes en el gasto y en el sector público es que tenemos un elevado número de funcionarios, cuando estos representan en nuestro país un 12,75% de la población ocupada, mientras que en Dinamarca llega al 31,27%, en Finlandia al 24, 64 y en Suecia al 26,2 en 2007.

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