Víctima de su propia medicina

Se atribuye al nazismo el sueño de crear un ser superior, un superhombre que eleve a la humanidad a un estadio superior. Pero los bolcheviques también idearon su particular manera de crear una raza de seres extraordinarios. En la consecución de este logro se puso a trabajar Alexander Bogdanov, un científico que trabajó estrechamente con Lenin para conseguir una sociedad perfecta, con hombres perfectos. Bogdanov apostó por los linajes de sangre y convencido de que el superhombre nacería combinando debidamente la sangre de ancianos líderes con la de jóvenes promesas acometió su meta mediante transfusiones.

Bogdanov no tuvo en cuenta que solo un gen es hereditario, el Rh, y que su mezcla puede tener consecuencias fatales. Murió como consecuencia de una transfusión, en 1928, y Lenin le declaró enemigo del pueblo ruso.

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