Antiguas perlas

La mujer tiene un poder intuitivo marcadísimo, pero no tiene el sentido de asimilación del varón. Así se aplica que cualquier mujer, casi sin haber aprendido, sepa cocinar y cose con naturalidad, cosa que no hace el hombre, y, en cambio, sean siempre los hombres los buenos cocineros y los célebres modistos. La mujer es más emotiva y mejor observadora que el hombre, pero menos voluntariosa. Sabe adaptarse fácilmente a las diversas situaciones con rapidez y perfección, pero le es difícil apropiarse la ciencia y el arte.

Higiene de la mujer. Dr. Girona cuyás, 1942.

La mujer casada que no quiere caer en las aberraciones del onanismo ni que su esposo caiga tampoco en el mismo vicio, no debe negar nunca a su marido el débito conyugal, y para ello la favorece la estructura especial de sus órganos, que no necesitan preparación ni la presencia siquiera de deseos para ejecutar el coito.
El hombre, la mujer y el problema sexual. Dr. Algora Gorbea, 1964.

Y si una muchacha filósofa o literata se casa con un hombre que no lo es, adquiere ella una cierta superioridad sobre él, la cual, como el no sea un zote, ha de serle molesta. Eso siendo ella discreta; que si no lo es y le da por hablar al marido de prehistoria o de sistemas filosóficos, pronto habrá en casa indigestión de cultura. Una esposa sabia o una doctora son como un padre niñera o un esposo nodriza. Cada uno para lo suyo: el padre es la cabeza, y la madre el corazón. El padre para saber, y la madre para amar.
Consejos a las jóvenes. Ángel Ayala, jesuita, 1948.

La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular _o disimular_, no es más que un eterno deseo de encontrar a quién someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los minutos, de todos los deseos e ilusiones, es el estado más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes _vanidad, egoísmo, frivolidades_ por el amor.
Mujeres. María Pilar Morales, prólogo Pilar Primo de Rivera, 1944.

Toda mujer bien nacida siempre será pasiva y débil, no empresarial o agresiva. Buscará el amor y la protección a su debilidad e inestabilidad interior, y lo encontrará en el hombre y en el hogar, no en la fábrica o en el bufete. Su vida será el agradar y hacer feliz, sacrificarse y acoger, dulce y espiritual…, es decir, ser mujer y ser madre: ahí está lo natural y lo divino, la felicidad y el destino de la mujer. Desviarla es desequilibrarla.
Para ella y ellos. Alberto Torres, jesuita, 1963.

El himen representa para la mujer un triunfo sobre la tentación, y un orgullo para el hombre poseedor.
Higiene sexual expuesta a los adultos ilustrados. Antonio Box M Cospedal, 1948.

¡Cuántas veces frívolas jóvenes han llamado soeces a los jóvenes que a su paso les decían ciertas palabras! Las pobrecitas no se dan cuenta que la culpa es de ellas. ¿Acaso no acostumbra a gruñir la fiera cuando tiene ante sí la carne que ha de devorar?
Jesús nos reclama. Perpetuo Espejo Higueras. Consiliario Diocesano de las Jóvenes de Acción Católica, 1944.

El 75% de las mujeres son frígidas sin otro propósito en su vida íntima que el de complacer y dominar. La cifra antedicha es el resultado de una vasta encuesta norteamericana entre ginecólogos y psiquiatras, que suscribimos y consideramos fisiológica, o sea, a favor de la frigidez de la especie. De nuestra experiencia añadimos que el otro 15% de las relaciones sexuales son penosas. Por tanto, el 90% de las mujeres bendecirían tener hijos sin la áspera servidumbre que ello exige. Finalmente hemos observado que el 10% que tienen plenitud en el orgasmo son intersexuales con lastre de virilismo corticosuprarrenal o de células intersticiliares del hilio ovárico. Véase cómo la maternidad más que un producto pasional como enjuician los espíritus mezquinos, es el cumplimiento de un anhelo bajo el signo del sacrificio.
Tratado de Ginecología y de Técnica Terapéutica Ginecológica. Cónil Montobbio y Cónil Serra, médicos, 1967.

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