Universidad y cifras



La borrachera de cifras continúa. Los españoles nos estamos acostumbrando con rapidez a manejarnos con cifras que hasta hace poco podrían resultarnos astronómicas. Hablamos de miles de millones de euros y para nosotros solo son números, otro dato más en una marea inagotable.

Pero los números expresan cantidades que cuantifican ahorro (entiéndase recortes). Tres mil millones de ahorro en enseñanza y 500 millones de recortes en investigación. Setenta y nueve universidades afectadas y miles de alumnos víctimas de la crisis y de la gestión del gobierno. Siguen siendo números, cantidades abstractas, sin embargo, expresan problemas muy reales. Pese a sus evidentes fallos, pese a la burocratización de sus estructuras, pese a su tendencia endogámica, las universidades españolas han contribuido, y mucho, a transformar el país, a modernizar España. Las últimas treinta promociones de universitarios han sido las mejores preparadas de toda la historia. Nuestros abogados, ingenieros, médicos, informáticos, arquitectos… son reconocidos en todo el mundo y cientos de ellos trabajan en el extranjero. Solo en la ciudad de Shangai hay trabajando 200 arquitectos españoles. En Reino Unido se valora especialmente a los médicos y farmacéuticos y en Alemania aprecian a nuestros informáticos e ingenieros.

Estos datos no nos los cuentan, al hablar de recortes se desacredita a la universidad y se nos presenta a los estudiantes como un hatajo de vagos y camorristas que pierden el tiempo paseando los libros y haciendo botellones. Se calla que pese a que hay alumnos repetidores, también hay otros muchos que acaban sus estudios con matrícula de honor. Se nos dice que los profesores no investigan, cuando existen numerosos y valiosísimos programas de investigación en marcha que quedarán paralizados o suprimidos por la tijera.

Se desacredita a la universidad para justificar unos recortes inadmisibles.

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