Tape de corcho de hace 2.000 años

El Centre d'Arqueologia Subaquàtica de Catalunya (CASC) y l'Institut Català del Suro (ICSURO) han llevado a cabo el estudio de un tape de corcho encontrado en un ánfora de más de 2.000 años de antigüedad, la vasija se hallaba en un barco hundido en Port de la Selva (Girona). En la investigación se ha comparado la composición del tape antiguo con la uno actual y se ha constatado que la estructura celular del corcho viejo se mantiene, aunque presenta deformaciones causadas por la acción del agua.

Se cree que el tape analizado proviene de una producción catalana, pero no se puede establecer si pertenece a los bosques gerundenses, a finales del siglo I a.C. ya se extraía corcho del Empordà, o a otros bosques de Cataluña. Los componentes principales del corcho: la lignina, la suberina y los polisacáridos hacen que el material sea elástico y comprensible, características que lo convierten en idóneo para adaptarse al cuello de la botella y conservar, con el ingreso adecuado de oxígeno, vinos y cavas, afirma ICSURO. También ha quedado demostrada la alta durabilidad del corcho a lo largo del tiempo y en unas condiciones adversas como las que se dan en el fondo marino de un lugar como el Cabo de Creus.

El director del instituto, Manel Pretel, ha remarcado que los resultados han sido una sorpresa porque el corcho mantiene los compuestos que le otorgan sus propiedades para que haga un buen cierre y esto reafirma la idoneidad de los tapes de corcho para conservar el líquido que transportaban las ánforas vinarias y que sigue siendo el material por excelencia para conservar vinos y cavas en perfectas condiciones. La investigación podría ser pionera ya que no se tiene constancia de ninguna otra semejante ni en España ni en Europa, pues resulta difícil conseguir tapes antiguos y existen pocos institutos tan específicos como ICSURO.

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