11 de junio de 2012

Ricos y no ricos

Douglas Fraser, presidente del sindicato más poderoso de Estados Unidos, la federación de los trabajadores de la industria del automóvil (UAW), condenó en 1978 a los dirigentes de la comunidad empresarial por haber optado por una lucha de clases unilateral, una guerra contra la clase trabajadora, los desempleados, los pobres, las minorías, los jóvenes, los ancianos e incluso contra los sectores de las clases medias estadounidenses.

Fraser se lamentaba entonces del recrudecimiento del conflicto de clases, que por entonces alcanzaba ya en estados Unidos un enorme grado de crueldad. Poco a poco las rentas de las clases trabajadoras se han estancado, mientras un 1 por ciento de la población acaparaba niveles de riqueza abrumadores. La división del mundo en dos bloques políticos antagónicos terminó y ahora hemos llegado a una salvaje división económica. Se trata de una plutocracia en la que un grupo acapara enormes riquezas y el resto sirve a sus intereses generando más riqueza, de la que solo se aprovechan los ricos que dirigen el consumo.

Mil millones. Mil millones de personas apenas logran sobrevivir y eso se debe a las decisiones específicas que mantienen a los pobres en su miseria y a los ricos en la abundancia más inmoral. Un mundo así debería horrorizarnos a todos y, sin embargo, preferimos acostumbrarnos a luchar. Hay otra forma de hacer las cosas y la alternativa solo depende de nosotros.