Falta empatía

Lo dice la filósofa neoyorquina Martha Nussbam, premiada con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales: la educación para obtener beneficios ha desplazado a las humanidades. Si se pone la enseñanza como medio para alcanzar habilidades técnicas y lograr el medro económico, se dejan de lado habilidades fundamentales para ejercitar el pensamiento crítico, la comprensión de la justicia y la empatía.

Juan Luis Arsuaga, otro Príncipe de Asturias, este de Investigación Científica y Técnica, explicaba que en la Prehistoria quien carecía de empatía era hombre muerto. La cooperación entre los humanos ha sido esencial para la supervivencia de la especie y varios estudios revelan que en la Prehistoria los ancianos y los enfermos eran cuidados y alimentados por sus compañeros. Para el paleontólogo, una persona que no es capaz de ponerse en el lugar de otro es una persona una inadaptada.

En la actualidad la empatía se practica poco, por eso se generan brotes totalitarios y caminamos hacia la involución. El otro ha dejado de ser un colaborador. La competencia feroz le ha transformado en enemigo.

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