Encontrar refugio en la resiliencia

Lo grave de estar en paro no es tener que salir de casa cada día a buscar trabajo, sino volver a casa, otro día más, sin haberlo encontrado. Para no caer en la desesperación a la que irremediablemente aboca el contexto social y económico que actualmente padecemos, no queda otro remedio que echar mano de la resiliencia.

Resiliencia, del latín resilio: rebotar, tomar impulso. La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para superar y crecerse ante unos acontecimientos especialmente graves, situaciones extremas o experiencias traumáticas. Todos conocemos casos de personas que ante una adversidad severa: un accidente con graves secuelas, la muerte de un ser querido, una situación límite…, se han sobrepuesto saliendo fortalecidos de la experiencia, mientras que otras se han hundido dejándose llevar por los acontecimientos.

En el contexto español, con una prima de riesgo al borde del rescate, el sistema financiero al borde del colapso, el Ibex35 a mitad de su valor hace cuatro años, más de cinco millones de parados, empresas que cierran a diario… la resiliencia es obligada para gestionar la realidad. Una resiliencia que consta de dos fases: recobrar el equilibrio tras un fuerte impacto negativo y ser capaz de superar la nueva situación. Ahora nos encontramos en la fase pasiva, el shock que hemos padecido al ver como se esfumaba ante nuestros ojos el Estado del Bienestar nos ha dejado atónitos, necesitamos recuperar el equilibrio apoyándonos en la ponderación, la aceptación y la adaptación. Ponderación para valorar justamente las cosas, sin dramatismos, aceptación de una realidad no cambiable y adaptación a ella.

La fase proactiva de la resiliencia se basa en una visión a largo plazo, pues la vida conlleva adversidad, pero no hay que perder la esperanza de vivir momentos mejores. Creatividad para descubrir nuevas oportunidades y constancia para recorrer el duro camino que nos queda por delante. Siempre tenemos ocasión de dar lo mejor que hay en nosotros, aunque es ahora, cuando la adversidad y la desesperación nos abruman, el momento de ser mejores de lo que hemos sido nunca.

Comentarios

Vicent Maganer Ripoll ha dicho que…
Es peor esforzarte un ciento por ciento por estudiar una carrera que te apasiona, tener una nota altísima y por que hace un año no pagaron a los funcionarios correctores de la selectividad, tuve que repetirla pues las notas fueron de risa.

No ver tus sueños cumplidos, pese a tus fuerzas es algo que te mata por dentro.