Depurar responsabilidades



Los bancos y otras entidades financieras tienen la misión de proporcionar fondos para la inversión y el consumo, logrando de esta forma que la economía prospere y se creen puestos de trabajo. Pero en España, durante los últimos treinta años, los bancos comerciales han dejado de financiar de forma eficiente la actividad productiva y han desplazado la mayor parte del ahorro a actividades especulativas en los mercados financieros. Una minoría de la sociedad se ha lucrado con estas actividades, pero la economía del país no se ha beneficiado, al contrario, ha caído en la crisis actual. Por tanto, habrá que garantizar que en lo sucesivo los bancos financien la actividad económica, imponiendo medidas que los obliguen a cumplir con la finalidad económica para la que deben existir. Ni el FMI ni el BCE han impedido los procesos especulativos que nos han llevado al abismo. Toleraron, y hasta fomentaron, que los bancos estafaran y engañaran con impunidad a sus clientes, haciéndoles creer que eran unos contratos sin riesgos los que firmaban a cambio de sus préstamos. Pero estos créditos incluían en su letra más diminuta todo tipo de artimañas financieras que ponían en riesgo las pequeñas economías domésticas y que garantizaban suculentos beneficios a la banca.

Se ha consentido que los bancos pusieran en práctica métodos para enriquecerse que eran peligrosos, absurdos e inmorales y en vez de ser castigados por llevar a cabo actividades cuasi delictivas, se ha recompensado a sus directivos y algunos han llegado a puestos preferentes en instituciones internacionales. El que fuera vicepresidente de Goldman Sachs es presidente del Banco Central Europeo, un premio por falsear durante años la contabilidad del gobierno griego.

Comentarios