4 de junio de 2012

Cambio

“Los bancos y las agencias de calificación se han convertido en los dictadores de Occidente. Como los Mubarak y Ben Alí, creen ser los propietarios de sus países”. Robert Fisk.



A lo largo de toda la historia de la humanidad, jamás se ha producido una subordinación tan extrema de los intereses colectivos a una minoría privilegiada, ni su apropiación de los resortes públicos para socializar pérdidas y privatizar beneficios fue tan arrolladora y absoluta. La sumisión mostrada por parte de los partidos políticos al mundo financiero es patente y consigue el descrédito de los representantes políticos. Algo que recuerda a los comentarios que hizo Marx sobre la Monarquía de Julio: “…no la burguesía francesa sino una fracción de ella: los banqueros, los reyes de la Bolsa, los reyes de los ferrocarriles, los propietarios de minas de carbón y de hierro y de explotaciones forestales y una parte de la propiedad territorial aliada a ellos: la llamada aristocracia financiera. Ella ocupaba el trono, dictaba leyes en las Cámaras y adjudicaba cargos públicos, desde los ministerios hasta los estancos”.

La crisis deja al descubierto las falacias ideológicas del neoliberalismo, que ahora nos muestra su verdadera cara. La política queda subyugada al poder financiero. Se descompone el movimiento obrero. La democracia se evapora en beneficio de los intereses privados del capitalismo.

Los recortes y los chantajes financieros provocan malestar, pero todavía no han conseguido que se rechacen unas instituciones que ya no representan a nadie, pues las conquistas democráticas se evaporan ante nuestros ojos. Eso sí, no nos engañan. La lucha social ha empezado y baila los primeros compases. El cambio no vendrá del poder empresarial ni del poder político. El cambio no llegará sin presión social.