No quiero pagar

La campaña “No quiero pagar” contra el pago del peaje en las autopistas catalanas ha sido un éxito y es comprensible que los que mandan se empiecen a preocupar. Mucha gente está más que harta de que se incrementen los precios, de pagar por todo. Por eso el “No quiero pagar” constata la fatiga generalizada ante continua la recaudación fiscal del Gobierno.

El llamamiento ha hecho diana en los ciudadanos por el peso de sus argumentos, su sencillez y porque toca el alma y el bolsillo del contribuyente. No cuesta identificarse con el propósito de plantar cara al avasallamiento constante y desafiar a un sistema que nos exprime.

Ya veremos por dónde peta todo esto. De momento los hay que pagan con monedas de un céntimo o que siguen sin abonar el peaje, pasando de la amenaza de sanción. El caso es rebelarse.


Comentarios

Toy folloso ha dicho que…
También ha influído la tremenda insensatez con la que se han construido autovías desiertas de tráfico, mientras se ha dejado, por ejemplo, varios tramos de la cocurridísima N-II a su paso por Girona, a medio terminar desde hace años, y a la que habrá de dotar de cementerio propio, tantos son los accidentes que allí ocurren.