24 de mayo de 2012

La mujer actual



En los últimos treinta años, debido a la incorporación masiva de la mujer al trabajo, se ha logrado un estado de bienestar en España que no se conocía hasta ahora. Las mujeres desarrollan funciones en todos los ámbitos, son médicas, ingenieras, abogadas, maestras, agentes de seguros… Al mismo tiempo, una oferta de servicios públicos gratuitos facilita la permanencia de la mujer en su puesto de trabajo.

Ante los recortes sociales que se están produciendo, la mujer se ve mucho más afectada que el hombre, pues el ahorro se lleva a cabo mediante el aumento de horas laborales y la reducción de personal educativo, sanitario y de servicios sociales, que es mayoritariamente femenino.

Además de los efectos directos de estos recortes, a las mujeres también les afecta más la crisis de manera indirecta, pues la reducción de oferta de servicios sociales complica mucho la conciliación y pone en riesgo la permanencia en el empleo. En España todavía se mantiene arraigada la atribución de roles diferentes según se sea hombre o mujer. La responsabilidad primordial del hombre es proporcionar el sustento económico al hogar, aunque también colaboren en el cuidado de los hijos y en el mantenimiento del hogar. Para la mujer se reserva cuidar de la familia y educar a los hijos, si bien cada vez más contribuye al sustento económico con su trabajo. La conciliación sigue siendo pues un asunto de mujeres y estamos muy lejos de la corresponsabilidad. Baste decir como ejemplo que el Ministerio de Educación eliminó sin contemplaciones los planes de aumento de la oferta educativa hasta los 3 años, alegando que no era educación sino conciliación.

Otro efecto muy importante tiene que ver con la mentalidad desde la que se aplican los recortes. El Gobierno del PP ha puesto como antecedente la maternidad como elemento exclusivo en la definición de la identidad femenina y luego discute en el Parlamento una reforma laboral que no incluye medidas para garantizar que las mujeres embarazadas o las madres no sean las primeras en ser despedidas al aplicarse cualquiera de las nuevas medidas de flexibilidad laboral.

De nuevo la mujer se encuentra ante un arduo dilema, debe elegir entre maternidad y carrera profesional. Los efectos son negativos para ellas y para el crecimiento económico, puede que se reduzca la tasa de actividad femenina o que se reduzca la fecundidad, también es probable que se reduzcan las dos. Pero este dilema no es el único que debe afrontar la mujer de hoy. Con menos servicios de salud y asistencia social, el problema no es solo la maternidad y el cuidado de los hijos, al alargarse de la esperanza de vida, aumentan las cargas familiares en perjuicio de la mujer. En Suecia, si una persona mayor se rompe la cadera, recibe atención pública hospitalaria y en el hogar. Si esta misma situación se produce en España, alguna de las mujeres de su entorno: hija, nuera, sobrina, hermana tendrá que dejar de trabajar para cuidarle. A todas las mujeres les toca formar parte en algún momento de la generación sándwich: no solo deben cuidar de sus hijos, sino de sus padres y/o suegros al mismo tiempo.