30 de mayo de 2012

Jerónimo Zurita

Jerónimo Zurita (1512 – 1580) nació en Zaragoza, hijo del segundo matrimonio de su padre, Miguel Zurita, con Ana de Castro. Su padre fue médico principal de los reyes Fernando el Católico y Carlos I y gozaba de una relevante posición social que le permitía disfrutar de enorme privilegios en Aragón y Castilla. Gracias a este estatus familiar, Jerónimo pudo cursar estudios superiores en la Universidad de Alcalá de Henares, aprendió también lenguas grecorromanas, catalán, francés, portugués e italiano y se hizo experto en retórica. Contando con las excelentes relaciones de su padre y una esmerada formación, Jerónimo pudo acceder desde muy joven a cargos importantes. A los 18 años fue nombrado Merino (juez ordinario foral) de Barbastro, Continuo (cargo honorífico) de la Casa Real de Aragón y gentilhombre de su Cámara. Tras la renuncia de su padre al cargo, le sustituyó como Bayle (gran ecónomo y erogatorio) de Huesca. Zurita se casó con Juana García Oliván, hija del Secretario de la General Inquisición del Reino, miembro del Consejo de Estado y elevado dignatario eclesiástico en Toledo y por este matrimonio, Jerónimo adquirió el nombramiento de ayudante y sucesor de su suegro.

Con su cargo de secretario de Felipe II, Jerónimo Zurita gozaba de acceso directo al monarca y se le confió la tarea de compilar los diferentes derechos forales y refundirlos en un solo texto normativo, ordenado cronológica y sistemáticamente. A esta tarea dedicó la mayor parte de su vida. En 1548 se le nombró Cronista del Reino, cargo de nueva creación, para recopilar y ordenar “todas las cosas notables de Aragón, así pasadas como presentes”. Viajó a Italia, Barcelona y otros lugares para recoger en sus archivos testimonios de primera mano y acometió la ingente labor de organizar las diferentes tradiciones, resumirlas y descartar las leyendas y las patrañas que circulaban de boca en boca por aquel entonces. Treinta años de trabajo que culminan en los Annales, una obra magna que recoge todos los sucesos conocidos de nuestra Historia hasta el reinado de Fernando el Católico.

Cuando murió Jerónimo Zurita, su extensa y valiosa biblioteca quedó en parte custodiada por unos frailes cartujos. El Conde-Duque de Olivares ordenó que se trasladara a su biblioteca de Madrid, pero al fallecer el dignatario, los libros y los legajos de Zurita se dieron por perdidos, aunque en realidad solo habían cambiado de nombre y hoy forman parte de la Colección Salazar y se conservan en la Real Academia de la Historia.

Los Annales pueden consultarse en la Biblioteca Virtual de la Institución Fernando el Católico: http://ifc.dpz.es/publicaciones/ver-coleccion/id/5