Vocabulario religioso

Con la religión sucede como con la naturaleza, a fuerza de darle la espalda estamos perdiendo vocabulario. Antes, cuando alguien veía un árbol decía: Mira, un roble, o una encina o un olmo. En mi generación, y no hablemos de las siguientes, solo conocemos el concepto árbol, sin distinguir ninguna variedad, excepto el árbol de Navidad, y ha de llevar el espumillón puesto y las luces encendidas, para que no dé lugar a confusión.

Hubo un tiempo en que los elementos religiosos también tenían un nombre: casulla, mitra, báculo, copón. Para las nuevas generaciones existe la camisa, el gorro, el bastón y el tupper dorado donde se guardan esas cosas redondas.

Con los árboles ya no estamos a tiempo. Pero si queremos que no se pierda la nomenclatura eclesiástica, habrá que actuar con rapidez porque purgatorio suena a laxante y hemos descubierto que el infierno son los otros.

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