21 de febrero de 2012

Prótesis PIP

La alerta por las prótesis mamarias PIP se desata al cumplirse 50 años de la primera operación de aumento de pecho en Estados Unidos. Se ha descubierto que los implantes mamarios de silicona que fueron fabricados por la empresa Poly Implant Prothèse (PIP) contienen un aditivo para carburantes, también empleado en la construcción de materiales de navío y en componentes electrónicos, y dos sustancias utilizadas habitualmente en la industria del caucho. Los componentes no son tóxicos, así que, según dicen estudios realizados, no tienen por qué originar graves problemas de salud, lo que sí se recomienda es la extracción de la silicona infiltrada en los tejidos porque se desconoce cuál puede ser su efecto sobre el organismo a largo plazo.

El uso de las PIP se suspendió en Francia y España en 2010 debido a la alta tasa de roturas, pero, según los últimos datos aportados por la Agencia de Productos Sanitarios Franceses, han aparecido 20 casos de cáncer entre las portadoras de las prótesis, y aunque no se ha podido establecer una relación directa entre su uso y el desarrollo de cáncer, el miedo está presente entre las cerca de 500.000 mujeres que podrían llevar estos implantes.

En la actualidad, el aumento de pecho es la segunda operación de cirugía estética que más se realiza en España: el año 2010 se practicaron 28.787 intervenciones y, según un estudio de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, este tipo de operaciones, que cuestan entre 4.500 y 6.000 euros, dependiendo de la prótesis que se implante, irá en aumento pese a la crisis.

La cirugía estética ha vivido tiempos de gloria mientras duró el estado del bienestar. Se nos contagió el deseo de ser permanentemente jóvenes y bellos, aunque fuera a costa de poner en riesgo nuestra salud. No se tomaron en serio los riesgos inherentes a toda intervención quirúrgica y hubo mujeres que se colocaron implantes mucho más grandes de lo necesario, como hubo médicos que operaron por operar, con el único fin de ganar dinero.

Existen casos en los que debido a las alteraciones del aspecto físico, por razones de nacimiento, por accidentes o enfermedades, está justificada una mejora de las mamas recurriendo a la cirugía plástica. Es el caso de las mujeres que han superado una mastectomía por un cáncer de mama y reconstruyen su pecho. Éste es el único caso de aumento de pecho que financia el Sistema Nacional de Salud. Pero quienes se operan por vanidad o porque su profesión les obliga a tener una buena imagen, es dudoso que la cirugía les ayude, dependerá de cada caso. Luego están las mujeres que sufren dismorfofobia, es decir, que no perciben una imagen real de su cuerpo, ninguna operación de cirugía a la que se sometan cambiará la imagen distorsionada que tienen de sí mismas, por tanto, la intervención no servirá de nada. Más triste aún es el caso de los padres que regalan un aumento de pechos a sus hijas al llegar éstas a la mayoría de edad o como premio por haber terminado los estudios con buenas notas. Una moda muy extendida en Sudamérica.


2 comentarios:

Toy folloso dijo...

Los hombres somos muy payasos en relación con el pecho femenino, pero su imagen -más o menos acorde con la moda del momento-, NO PUNTÚA EN ABSOLUTO dentro de las variables que nos impelen -o no-, a iniciar un cortejo.
De todas formas, comprendo a las engañadas; la presión estética, etc....

Tere Rubio dijo...

Me parece terrible que la vanidad, necesidad, moda o lo que sea haya convertido en víctimas a tantas mujeres. Creo que se nos ha ido la pinza y en ese afán por ser muñecas de goma nos hemos pasado de rosca. Una mujer es mucho más que un par de tetas y si todo tu valor femenino radica en dos bolsas de silicona es que estamos peor de lo que pensaba.