29 de febrero de 2012

O todos moros o todos cristianos

Catedral de Tarazona -Zaragoza-
El Gobierno italiano, presidido por el tecnócrata católico Mario Monti, exige a la jerarquía eclesiástica de su país el pago del impuesto de bienes inmuebles y, en España, los obispos han puesto sus barbas a remojar temiendo que se acaben pronto sus prebendas con el fisco.

Los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede establecen una exención total y permanente de la contribución de los inmuebles de la Iglesia católica, aunque esta institución privada sea el mayor propietario de esos bienes. Esto supone que el Estado deja de ingresar más de 3.000 millones cada año. En la actual situación de crisis económica y social parece injusto que se aumente a los ciudadanos el impuesto de la contribución urbana y que el mayor propietario no pague. Exigir tributos a unos y eximir a otros de su pago es una discriminación intolerable.

Un ejemplo reciente del chollo que tiene la Iglesia es la restauración de la catedral de Tarazona. Ha costado 20 millones de euros, pero la Iglesia católica puso apenas 480.000 euros. El resto lo ha pagado la Administración del Estado, con este reparto: Gobierno de Aragón, 9,6 millones; Gobierno central, 6,9 millones; Gobierno central y Caja Inmaculada (partida conjunta), 2,3 millones, y Fundación Tarazona Monumental, 400.00 euros. Entrar a la hermosa catedral costará cuatro euros (billete normal), que irán a parar a las arcas eclesiásticas sin impuesto alguno.

Otro caso. El 2 de marzo de 2006, la Iglesia Católica inscribió a su nombre en el registro de la propiedad número cuatro de Córdoba (tomo 2381, libro 155, folio 198) la Mezquita de Córdoba. El trámite costó apenas 30 euros y a cambio la Iglesia dispone de un edificio de 23.400 metros en pleno centro de Córdoba que le sale gratis, ya que no paga el IBI y tampoco se ocupa de los gastos de conservación. Esto fue posible gracias a que José María Aznar cambió la ley hipotecaria en 1998 para permitir a la Iglesia apropiarse de edificios de dominio público, aunque sean patrimonio de todos los españoles.

La entrada en la Mezquita de Córdoba cuesta 8 euros por persona, si al año recibe más de un millón de visitantes, hagan cálculos, señores. No entregan factura y es dudoso que el dinero recaudado pague impuestos, se considera un donativo y, como tal, está exento de tributación. El obispado de Córdoba dispone de la Mezquita como su absoluta propiedad. También decide quién puede trabajar en ella como guía y quién no. Y los gastos de restauración y conservación no los paga la Iglesia, los cubre el Estado.

El historiador Stanley G. Paine ha hecho el recuento de las propiedades de la Iglesia romana en España. Este es el resumen: 100.000 propiedades, de las que 5.000 son edificios religiosos. “En torno al 80% del patrimonio artístico de España es propiedad de la Iglesia, que también dispone de 300 museos y 103 catedrales”, dice.

Esperemos que cunda el ejemplo italiano y se aplique pronto algo similar en España. En nombre de la ética, estaría bien que la Iglesia hiciera un gesto, como pagar el IBI, en solidaridad con las dificultades del pueblo de Dios a causa de la crisis.


*Fuente: Laicismo.org