13 de febrero de 2012

La vegetación de la Biblia

No es una broma. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, distribuye el libro La vegetación de la Biblia, destinado a "acrecentar el conocimiento de la Biblia y del mundo vegetal mencionado en sus libros", según figura en el prólogo. Dicen quienes han leído la obra que sorprende por su tono devoto y que en ella se asegura que el conjunto de los libros canónicos de la Biblia están "todos ellos inspirados por Dios".

El autor de La vegetación de la Biblia es José Javier Nicolás, ingeniero de montes fallecido en febrero de 2011. En la introducción se le describe como un "hombre justo, que siempre anduvo por el camino recto y mereció la atención celestial de pasar a la Vida dulcemente".

Nicolás encontró 58 árboles citados en las Escrituras y 83 hierbas, matas y arbustos. Por su libro sabemos datos tan curiosos como que la manzana de Adán y Eva, que no aparece en el Génesis como tal, sino como "fruto del árbol del bien y del mal", debió ser un albaricoquero, un naranjo amargo, un pomelo o un membrillero, ya que el manzano "no es originario de Palestina ni parece que exista asilvestrado en sus montes", opina el autor. También conocemos que el árbol al que se subió el recaudador de impuestos Zaqueo para ver a Jesucristo en Jericó no pudo ser una higuera común, tal vez fuera un sicómoro, una especie similar y más propia de la región. Y se desvela el misterio, la zarza que arde sin consumirse en el libro del Éxodo podría pertenecer a la especie Rubus canescens, típica del suroeste de Asia.

El equipo del ministro Cañete atribuye la responsabilidad de la obra al gabinete de Rosa Aguilar, que estuvo al frente del desaparecido Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. No se han facilitado datos ni del número de ejemplares impresos ni del presupuesto de la obra. Hay cosas que es preferible ignorar.