19 de enero de 2012

Los bancos nos sangran todavía más



Los bancos han incrementado el coste de sus comisiones por servicio muy por encima del índice de precios. Mientras el IPC del año pasado alcanzó el 2,4% interanual, algunos precios de la banca, como la tasa por realizar una transferencia, se encarecieron hasta un 44%.

El mantenimiento medio de una cuenta corriente, unos 53,4 euros al año actualmente, subió unos 10 euros.

La comisión por tener una tarjeta de débito pasó, de 17,3 euros anuales, a 20,25 euros, un 17% más cara.

Quienes soliciten un estudio sobre un crédito hipotecario pagan este año unos 132 euros de media. A principios de 2011, este servicio costaba alrededor de 107 euros.

Para un usuario medio sin hipoteca y sin otros préstamos, las subidas aplicadas por la banca a sus comisiones suponen un aumento aproximado del 21%.
Los costes pueden dispararse aún más si atendemos al cálculo publicado por la Asociación de Usuarios de Bancos (Adicae). Tal como refleja su estudio, un consumidor con una cuenta corriente, una libreta de ahorro, una tarjeta de débito, otra de crédito y que realice cinco transferencias bancarias anuales pagó el año pasado hasta 567 euros en comisiones.


Los servicios financieros básicos se han casi cuadruplicado desde 2004. Especialmente significativo es el incremento de las tasas por realizar una transferencia. El coste de esta operación ha subido un 398% en los últimos siete años.

Si a esto añadimos las comisiones regresivas, la política de las entidades financieras supone una "sangría a la economía de millones de familias", según Adicae. Y este abuso es más acentuado aún entre los que menos tienen, ya que, según denuncian, cada vez más bancos imponen “comisiones regresivas” con mayores tasas por tener menores saldos, “penalizando de esta forma a las rentas más bajas”, destacan.

En este sentido, Bankia, una de las principales entidades del país, auxiliada con más de 4.000 millones de euros de dinero público, anunció el pasado verano que cobrará dos euros al mes a las cuentas cuyo saldo medio no supere los 2.000 euros.

Para indignarse todavía más: ADICAE