27 de enero de 2012

Andy Warhol en Zaragoza

“Si quieren conocer a Andy Warhol, basta con que miren la superficie de mis cuadros,mis películas y a mí, allí estoy. No hay nada detrás”. A. Warhol

Andy Warhol, 1945
Desde The Andy Warhol Museum ha llegado a Zaragoza una selección de casi cien obras del artista: litografías, fotos, cuadros y dibujos. La exposición abarca un periodo creativo que va desde 1940 hasta 1987 y muestra autorretratos de Warhol, retratos familiares y rostros famosos de gente del cine, la política, el deporte, la moda o la literatura.

Desde su infancia, Andy Warhol se sintió seducido por el fulgor de las estrellas de Hollywood y coleccionaba fotografías firmadas de sus intérpretes favoritos, Ginger Rogers, Mickey Rooney o Judy Garland. Pasaba horas ensimismado en las revistas de cine del momento, Movie Mirror, Photoplay y Movie Life estaban entre sus favoritas. Con los años, Warhol llegó a reunir una extensa colección de revistas, álbumes de fotografías de personajes famosos y diarios.

Su afición por el dibujo se despertó pronto. En la década de los cuarenta, el pequeño Andy acompañaba a su hermano Paul por las calles de Pittsburgh mientras éste vendía verduras en su camión de reparto. Andy dibujaba a las amas de casa que se acercaban a comprar. En 1949, Warhol trasladó su residencia a Nueva York y empezó a abrirse camino en el mundo de la publicidad. Sus figurines de moda se publicaron en Glamour y en el New York Times. La originalidad de su obra y las técnicas innovadoras que empleaba le hicieron merecedor de numerosos premios. En 1960, Warhol contaba ya con una amplia colección de fotografías publicitarias con Greta Garbo, Warren Beatty, Kim Novak… El suicidio de Marilyn Monroe le dejó tan afectado que se dedicó a pintar retratos de la actriz, así logró convertirla en un icono americano y mundial y se hizo un sitio en la historia del arte.

A partir de retratos de fotomatón, Warhol realizaba serigrafías y produjo colecciones de retratos de varios colores con esta técnica. En los sesenta pintaba retratos por encargo, produjo cientos de Screen Tests (cortos de pocos minutos simulando un fotomatón) y filmó numerosos largometrajes. En 1968 intentaron asesinarle y Warhol se replanteó su carrera. Con una Polaroid tomaba numerosas fotos de sus modelos y luego elegía una para serigrafiarla y pintarla. Solo hacía obras por encargo a los ricos que podían permitirse pagar unas tarifas desorbitadas y al mismo tiempo se convertía en un artista de vanguardia, en un transgresor y en un mito.